Acción, suspenso, terror, comedia..todo en una sola función.

El día comenzó con un sobresalto cuando el taxi que tomé en la mañana me dió ‘mala espina’, ya que desvío camino dos veces, la primera vez resulto ser la ruta hacia un grifo, y la otra, un cambio de opinión… pero desconfiada en estos casos, por su actitud, difícil de describir para un servicio de taxi. Pero confirmando con mi amiga mi situación vía celular y manteniéndome comunicada, poco a poco me di cuenta que este joven tenia la actitud de un frijol saltarín, y entre sus lemas estaba uno muy parecido al de cierta ex rubia congresista que pintaba su número de candidata.. iii no mejor ni mencionarlo, pero ya saben a quien me refiero. Resuelto esto y obviando la pregunta de ‘con quien conversaba’ me sentía parte de una bizarra versión de ‘Paseando a Miss Daisy’ donde mi Morgan Freeman, con un serio problema de hiperactividad, se había encargado un par de ‘happy pills’…además de tomarse demasiado a pecho los consejos del libro ‘Habla!’ (o sería que solo leyo la portada?)
Hablando de libros, un vendedor ambulante de estos, se acerco ya que el inocente Morgan leyó muy interesado el titulo de uno de los que tenia en exhibición ‘Memorias de una dama de compañía’ si no me equivoco. Me dio algo de risa un titulo así, y él se distrajo divagando al respecto (siempre en voz alta) mientras esperábamos que la luz del semáforo cambiara. En ese momento, volví a buscar mi celular puesto que ya casi llegaba a mi destino cuando escuche un ‘NOO!!’ que me sobresalto ‘no irás a comprarlo no???’ me dijo con una expresión, mezcla de sorpresa y reproche. ‘No’ respondí simplemente mostrándole que lo que buscaba era mi celular y no mi billetera, y dándole, de paso, tiempo para que recobrara el aliento (poniéndose la mano en el pecho para tranquilizarse solito).

Llegada la noche, intentaba alcanzar la ultima función del cine en el día del espectador, cuando me di cuenta que saldría demasiado tarde para llegar a una hora prudente a mi casa (o llegar), por lo que preferí, ganar puntos con mi conciencia de paso y quedarme a trabajar..
Como ya he comentado (y aun estando por escrito, no aprendo) el bus que pasa cada hora cerca de la oficina, llega en aproximadamente 1 hora a mi casa, bueno, a unas 3 cuadras, es el mismo donde siempre presencio unos de esos eventos delincuenciales (y a veces soy protagonista). Pero es tentador tomar este bus cuando ya es cerca de la 11 de la noche y la idea de hacer trasbordo no me entusiasma para nada.
Así es que ayer, a falta de cine, subí en el bus, y estando este prácticamente vacío, elegí sentarme en un aparentemente cómodo asiento, el primero de la fila doble, justo detrás de otro individual, por algún motivo, pensé que me protegería un poco mas de los eventuales vientos y además, estaba mas cerca de la puerta de bajada. Acomode bien mis audífonos y vine escuchando repetidamente ‘Violet Hill’ intentando descifrar si decía ‘won’t you let me know’ o ‘why’d you let me go’ cuando finalmente creo que menciona ambos… además de eso, saqué mi libretita de notas para hacer algunos apuntes pero solo llegue a ‘grabar Robin Hood el sabado’. así, divagó mi mente por mas de media hora, cuando, algo llamo mi atención… eran dos jóvenes que subieron, uno de ellos de polera blanca y gorrita, llevaba colgado al cuello algo brillante que llamó mi atención, por un momento pensé que era el inspector de boletos y ya me disponía a buscar el mío, pero no era eso lo que llevaba al cuello, cuando se dió cuenta que lo miraba, cubrió el objeto con la mano y se sentó a mi lado.
De todos los asientos disponible: a mi lado, pensé por un momento que era por lo comodidad que normalmente buscan los chicos que no acostumbran cruzar las piernas…

‘Clearly i remember…’

El otro joven terminó después de no se cuantos minutos de pagar su pasaje (al conductor al momento de subir) y se sentó cerca de la subida, pero tras darle varias miradas a su compañero, decidió acompañarnos. Fue en ese momento que me di cuenta, que no eran los movimientos del carro los que lo obligaban a caminar como si acabara de salir de una licuadora… no fue ni la casaca de jean mal puesta ni el cabello despeinado…
Se sentó delante de mí y creo que sutilmente intente descifrar si estaba ebrio, pero no, cuando dio la vuelta para hablar con su amigo y me miro, creí ver al conductor del bus escolar de Bart Simpson. Luego me miró, o intentó enfocarme, y comenzó a hablar de la hora y me pregunto por ella. Miré mi reloj y en ese momento agradecí enormemente haberme caído aparatosamente años atrás raspando la mica hasta convertirlo en la versión ‘fantasma de la opera’ de los relojes.
Antes de contestarle me di cuenta que tenia los audífonos puestos pero bastante bien camuflados, pense que lo mejor seria no quitármelos, así que lo mas firme que pude le dije la hora, pero creo que un poquito se la grite…(intenten eso sin bajarle el volumen al ipod).
Me agradeció y volvió a conversar con su amigo, volteando a mirarme cada dos minutos (o solo seria un tic), a lo que yo seguía escribiendo, manteniendo mi actitud de lo mas ‘cool’, y en ese momento, lo único que pensaba, era que no había de que preocuparse, pondría mi cara de ‘adorable pobre inocente que no lleva mas que su pasaje’ y al menos podría probar mi técnica de gritos y desorientar (mas) a uno de ellos…especialmente cuando entres sus balbuceos escuche algo ‘uno es choro, lo miran mal’. Es más, creo que hasta le sonreí como reflejo, eso combinado con mis antejos, y el volumen de mi reporte de la hora podían haberse traducido en la trastornada visión de su entorno como el de una viejita sorda. En esos momentos mi libreta registraba entre otras lineas sin sentido, la incoherente frase ‘al final, no interesa mucho, ya me conoces’.
Su amigo comenzó a preguntarle donde se iban a bajar… lo que quedaba de la ruta era mas o menos de temer y de hecho estaban haciendo batidas en San Martin de Porres (ruta del bus) por lo que se veían varias patrullas en el camino, algo que indica que tan peligroso es el lugar, aunque no me asusto tanto como lo que escuche (mientras Coldplay hacia un interludio) ‘si te bajas allí te van a agarrar’, algo inteligible le contestó el despeinado, para luego decirle que mejor mas allá…

‘ from the windows they were watching..’

En ese momento comencé a mirar por la ventana practicando mi personificación de ‘adorable semi desorientada que no lleva mas que su pasaje’, guarde mi libretita y aparente estar interesada en ubicar donde estaríamos… mi estrategia era acercarme al conductor y preguntarle algo así como ‘que niebla no?’ y sentarme cerca de el.
Pero antes que pudiera poner en acción mi plan, quien llevaba la gorrita sujetó a su amigo por la casaca y lo obligó a pararse y se acercaron al conductor para exigirle que los dejara bajar. El conductor, que realmente si debía ser ciego, solo se detuvo en el paradero (‘porque para eso están los paraderos’) y los dejo bajar…
Recién entonces me sentí un vacío en el estomago, y algo muy parecido a la taquicardia, pero finalmente, todo estaba bien, y me pregunte entonces porque no tengo una actitud tan cool en otras situaciones. Mi sub (como ahora llamo a subconsciente) parece diferenciar por otros parámetros lo realmente peligroso de lo simplemente patético.
No me voy a quejar… tanto.
Respirando aliviada, llegue a mi paradero, para descubrir que estaba más desierto que anticucheria en festival vegetariano. No perritos paseando a/con sus dueños, no chicos conversando en las esquinas, no vecinas ‘compartiendo’ información en las puertas, no sandwichs al paso… no nada.

‘Was a long and dark…’

Esas tres cuadras en medio de la niebla se me antojaron a las descritas por las últimas personas que vieron a Jack el destripador (y no vivieron para contarlo, si, si, es una paradoja), preferí esperar un taxi y atravesarlas al vuelo.

La tranquilidad me la brindaba la patrulla de serenazgo que dió dos vueltas por la avenida. Pero, cuando acababa de perderse de vista, un ruido me alertó… era una camioneta cuatro por cuatro, de lunas polarizadas que se estaciono frente a una licorería abierta en la urbanizacion proxima y uno de los ocupantes bajó y comenzó a forcejear la entrada sin importarte el escándalo que provocaba. Cool como siempre, mirá para otro lado y me paré junto a un señor que parecía no tener mas remedio que esperar allí, pero si tenia, porque enseguida cruzó la pista. 😛
En ese momento apareció el tan esperado taxi y una vez en camino, escuche a la camioneta derrapando a toda velocidad en dirección contraria.

Eso sucedió ayer martes, el viernes pasado había presenciado un frustrado intento de robo con persecución de autos incluida y arresto casi inmediato (‘presenciado’ guarecida en la entrada del restaurant más cercano). Tuvieron la ‘mala suerte’ de quedar atascados en el tráfico que provocaba un camión que se incendiaba a menos de tres metros del lugar…nunca vi tantas patrullas llegar tan rápido (en S.M.P por supuesto)

‘…there was snow, white snow….’

(o humedad, en este caso)

Conclusión: he de congelarme en el paradero, he de esperar dos carros o mas, he de ser aplastada, maltratada y/o despeinada… pero he de llegar a mi casa sana y salva… bueno, salva, porque la ultima vez que viaje así, mi rodilla permaneció tanto tiempo en una posición tan extraña que al comenzar a caminar esa pierna iba en dirección contraria…

‘ If you love me, will you let me go???’

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